Panorama Político de Entre Ríos
Emergencia

Entre Ríos, una Ferrari conducida por simios

La pandemia sigue mostrando que la clase política entrerriana estuvo, está y estará siempre en deuda con la sociedad. (Dibujo: NOVA)

Y la pandemia sigue mostrando que la clase política entrerriana estuvo, está y estará siempre en deuda con la sociedad, lejana de sus verdaderos problemas y sólo preocupada por sus intereses personales.

En el 2020, sin respuestas claras, sin reflejos y con la guardia totalmente baja, el estado encontró en un cierre total la respuesta al avance del Covid-19; los resultados quedaron a la vista. Pero todo lo malo tiene algo bueno, y en este caso lo bueno fue que, durante el 2020, ante la inoperancia, ninguno se animó a hablar de política.

La hermandad política en su conjunto, y el Gobierno de Gustavo Bordet en particular, llegan al 2021 con toda la abstinencia del 2020 y la locura de utilizar la pandemia para llevar agua para sus molinos.

El gobernador, ni lerdo ni perezoso, ya echó anclas junto a Blanquita Inés (madre de la derrota en Paraná 2015) en los puertos Fernandistas, y puso primera a fondo ocupando cargos en la lista para autoridades del Partido Justicialista, quienes como buenos Peru"K"istas, cerraron las puertas a los disidentes y van con lista más que única.

Es tan evidente el apoyo de Bordet al presidente que se animó a culpar al Gobierno de Mauricio Macri de no haber terminado un complejo de viviendas en Federal, al igual que lo hizo Alberto Fernández en una “inauguración” reciente, culpando al macrismo y poniendo el énfasis en la palabra odio.

Como ocurriera en la era amarilla, Don Gustavo apostó a la más alta traición. En ese tiempo, haciendo de amigo de Frigerio para salvarle el pellejo a su mentor "Don Pato", e intentar al menos salvar, primero al peronismo entrerriano y después a la provincia, del caos desatado con el "sueño entrerriano", utilizando la billetera del enemigo.

En esta nueva etapa, el polifacético actor concordiense se presta nuevamente al juego; aunque sabe que correr con el caballo del comisario no es garantía de triunfo, sobre todo con este caballo que ya está más para fiambre que para seguir en carrera a una reelección.

El tiempo será testigo de las verdaderas intenciones y a quien golpea la traición. Pero esto recién empieza, y ni la pandemia va a poder parar las peleas que se vienen y que arrancaron con "espionajes" - palabra temida por todos los políticos que ven en cada rincón a un Super Agente 86, zapatófono en mano-, preparando carpetazos para el momento indicado.

Gracias a Dios, existen las redes sociales y WhatsApp para que el poder judicial consiga descargar su furia y haga catarsis, tire carpetazos y anticipe que "el que avisa no traiciona".

Y así lo hizo Don Emilio, que ya acusa de persecución a todos los que piden su cabeza; en especial a Doña Rosarito, a la que en un estado nombró sin nombrarla: “Si Bordet no hubiese echado a Mauro Urribarri, la soberbia, el aprovechamiento y la intermediación no hubiese existido”. ¿Será que el remedio fue peor que la enfermedad? Dejar afuera a la oposición sería injusto e imperdonable, después de escuchar por dónde van los argumentos para encarar lo que se viene "la pobreza en Entre Ríos".

Dijo el diputado Don Atilio: “El constante proceso de deterioro que hubo durante estos más de 17 años continuos de gobiernos peronistas depositaron a la provincia en este estado de fracaso permanente”, “Acá hubo mala praxis”. ¿En verdad aún no se dio cuenta que son cómplices con su silencio, que se corta cada vez que hay que revalidar cargos cuasi vitalicios? No hay dudas de que en la Provincia de Entre Ríos sobran recursos, y que es un Ferrari que, en las manos correctas, sonaría afinado y perfecto.

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